LENGUA, LENGUAJE, HABLA, NORMA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL

               “RAFAEL MARÍA BARALT”

DEPARTAMENTO DE LENGUA Y LITERATURA

ASIGNATURA: FUNDAMENTOS DEL LENGUAJE I

PROFESORA: NADESKA DELGADO

 

LENGUAJE/LENGUA/HABLA/NORMA

                                                                                                                              “El hombre piensa

                                                                                                                               tal como habla”

                                                                                                               Humboldt

 

            Está claro que la lingüística es la ciencia que se encarga del estudio de la lengua y que ésta puede ser estudiada como hecho científico. Además, todos sabemos que el hombre es un ser social y que como tal, se relaciona con otros individuos por medio del lenguaje, entendiéndose a éste como la facultad  o capacidad humana que permite la comunicación entre los individuos.

            A medida que los avances de la ciencia han hecho precisa la distinción entre el hecho social de una capacidad de comunicación y un medio de comunicación específicamente humano (lenguaje), y una materia de estudio científico, analizable y clasificable convencionalmente, sistemática (lengua), se ha ido precisando la definición de ambos términos.

            Para Saussure, la lengua es un sistema de signos en el que sólo es esencial la unión del sentido (concepto) y de la imagen acústica y sistema, es como un conjunto cuyos elementos tienen un valor constante o están sometidos a unas leyes que especifican las alteraciones que puede sufrir ese valor con respecto a los elementos restantes del conjunto. Si la lengua es un sistema de signos, entonces signo para este autor es una entidad psíquica formada por dos elementos: significante o imagen acústica y significado o concepto, estrechamente ligados y cuyo comportamiento es similar a las caras de una moneda.

La lengua adquiere su carácter sistemático porque cada uno de los elementos del sistema ocupa un lugar determinado por sí mismo y por su posición en relación con los elementos restantes del conjunto. A esto llamamos “valor: la lengua es un sistema de puros valores que nada determina fuera del estado momentáneo de sus términos”. La lengua es social, sistemática, conectora de dos realidades externas, sonido y pensamiento; concreta y psíquica, puestos que son psíquicos sus elementos.

Para Engler, la lengua es un conjunto de concepciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el uso de la facultad del lenguaje en los individuos. La facultad del lenguaje es un hecho distinto de la lengua, pero que no puede ejercerse sin ella. “Es la parte social del lenguaje exterior al individuo, que por sí solo no puede ni crearla ni modificarla; sólo existe en virtud de una especie de contrato establecido entre los miembros de una comunidad”. Por otra parte, el individuo necesita un aprendizaje para conocer su juego; el niño no la asimila sino poco a poco. Hasta cierto punto es una cosa distinta que un hombre privado del uso del habla conserva la lengua, siempre que comprenda los signos vocales que oye. La lengua, distinta del habla, es un objeto que se puede estudiar separadamente. Ya no hablamos las lenguas muertas (latín), pero podemos asimilarnos perfectamente su organismo lingüístico.

Se puede representar este producto social de una forma muy precisa. Si pudiéramos examinar el depósito de imágenes verbales en un individuo, conservadas, situadas en un determinado orden y una determinada clasificación, veríamos allí el vínculo social que constituye la lengua. Esta parte social es puramente mental, psíquica…Cada individuo tiene en sí ese producto social que es la lengua. Lengua es el tesoro depositado tomando lo que está virtualmente en nuestro cerebro, en el cerebro de un conjunto de individuos en una misma comunidad, completo en la masa, más o menos completo en cada individuo.

Se hablará entonces de lengua como un sistema abstracto subyacente a la conducta hablada/escrita global de una comunidad que se puede contemplar desde una perspectiva sincrónica (el español en la actualidad), y una perspectiva diacrónica (el español desde Cervantes).

Para atribuir a la lengua el primer puesto en el estudio del lenguaje, se puede finalmente hacer valer el siguiente argumento: que la facultad  -natural o no- de articular palabras sólo se ejerce con la ayuda del instrumento creado y suministrado por la colectividad; no es, por tanto, quimérico decir que es la lengua la que hace la unidad del lenguaje.

Si para Saussure la lengua es un hecho social, el habla es, por el contrario, un acto individual de voluntad y de inteligencia, en el que conviene distinguir: 1) las combinaciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de la lengua con vistas a expresar su pensamiento personal; 2) el mecanismo psicofísico que le permite exteriorizar esas combinaciones. Significa esto que el habla tiene dos aspectos: la relación del individuo con el sistema, puesto que el individuo ha de tomar del sistema lo que le sirva para expresarse, y cómo ese individuo puede exteriorizar esa relación una vez que ha sido establecida.

La dicotomía entre la lengua, como sistema de signos, y el habla, como realización que cada hablante individual hace del sistema, plantea una primera dificultad con la simple pregunta de a qué corresponde lo que del sistema realiza la comunidad de hablantes. Saussure cree que lo realizado por la comunidad es el habla, definida como “la suma de todo lo que las gentes dicen”, pero sin que en ella haya nada de colectivo, pues “sus manifestaciones son individuales y momentáneas” El habla de la comunidad es la suma de las hablas individuales de los miembros de la misma. Esta respuesta puede parecer insatisfactoria, y ello se agrava por el hecho de que la lengua, pese a su carácter concreto, establecido por Saussure, es inanalizable en sí misma, porque no puede realizarse en sí, sino que el individuo realiza algo de ella en el habla. Todos estamos de acuerdo en que los conceptos de lengua y habla son complementarios; no obstante, al delimitar y precisar cada uno de ellos, queda un vacío intermedio que parece difícil de salvar. Por ello no han faltado lingüistas que quisiera cubrir este espacio bisagra entre lengua y habla con un tercer concepto. La más conocida de las tesis tripartitas es la de Coseriu, con su división en sistema, norma y habla.

La norma, como realización normal del sistema, es lo que de este sistema realiza cada hablante individual, pero en una dimensión comunitaria, el “uso lingüístico de una comunidad”. La relación entre los tres términos se establece porque el hablar incluye la norma, en la que se incluye el sistema. El hablar comprende los actos lingüísticos concretos, lo que efectivamente se registra empíricamente. La norma elimina lo repetitivo, lo inmediatamente concreto, lo individual, para dejar lo común a los hablantes; pero la norma supone una doble abstracción, en relación con el hablar elimina lo subjetivo, lo individual, en relación con el sistema elige una de las varias posibilidades que éste ofrece, hasta tal punto que sistema y norma coinciden cuando el sistema se limita a una posibilidad.

 

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Lingüística y Lengua Española de Francisco Marcos Marín.

Curso de Lingüística General de F. Saussure.

           

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